La
gramática no es poesía
Por: Julián E. Giambelluca
A
quienes escribimos, muchas veces nos ha pasado no saber cómo construir
correctamente una frase. Correctamente desde el punto de vista gramatical, es
decir, desde la fría gramática normativa, desde la lógica más dura. Sin
embargo, un escritor seguro del poder de su arte no debería preocuparse por reglas represivas (no expresivas).
Muchos
fragmentos de Los siete locos son gramaticalmente
incorrectos. Pero es indudable que Arlt sabía de literatura.
Si
se piensa lógicamente la lengua, muchas veces ésta no tiene sentido. Un
ejemplo muy conocido es la doble negación que se usa en español. Por ejemplo,
la frase “no digas nada”, ¿es un pedido de silencio o todo lo contrario
(“decí todo”)? En inglés no funciona de esa manera. La frase charligarcíamente
famosa “say no more” así lo indica; su traducción literal sería “decí nada
más”.
Ejemplos
donde la lógica gramatical no es respetada sobran en la poesía. Siempre me
gustó este verso de Sabina: “[…] esta vez yo quería quererla querer y ella
no.” Ese verbo repetido tres veces no tiene más sentido que el exquisitamente poético.
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Oliverio
Girondo, en su poema “Cansancio” (el poeta tiene, por lo menos, dos poemas con este
título), expresa visceralmente, entre otras cosas, ese deseo de libertad
lírica ante las ataduras que toda lengua impone:
“[…] sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos
de lo
instintivo o sensitivo tibio
o remeditativo o remetafísico y
reartístico típico
y
de los intimísimos remimos y recaricias de la
lengua
y
de sus regastados páramos vocablos y
reconjugaciones y recópulas
y
sus remuertas reglas y necrópolis de
reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento
al
engusanamiento
y
al silencio”
En
su libro Ser escritor, Abelardo
Castillo nos cuenta que Borges, en el otro extremo, “detestaba ‘Hombre de la
esquina rosada’ porque en ese cuento había escrito la palabra ‘cuchillón’”[1],
palabra expresiva, pero que no aparece en el diccionario, circunstancia que el
autor de “El Aleph” no podía permitirse.
Diferentes
formas de entender la literatura.
[1]
Castillo, Abelardo, Ser escritor.
Buenos Aires, Editorial Perfil, 1997, página 23.

¡Muy buena la nota! Comparto completamente tu punto de vista. ¡Buen comienzo de blog! Caro Giambe.
ResponderEliminar¡Gracias!
ResponderEliminar¡ Excelente!!!!..y también yo abuso de signos de exclamación, repito palabras que acotas en la otra nota subida, como todo lo que nos enseñas, claro, conciso y MUY BIEN!!
ResponderEliminarTambién usas "Bloq mayús" por lo que veo. Gracias por tu comentario.
EliminarUn tema que da mucho para debatir...como solemos hacerlo. Las incongruencias del sistema gramatical que impone ciertas "normas y reglas", desestimando la libre expresión o clasificándola de "pobre" o "incorrecta", también fue padecida por R. Arlt, considerado un escritor "mediocre" por mucho tiempo. Lo que más me gusta de él, es su visión con respecto al arte o la profesión de escribir que expone en su artículo "Escritor fracasado". A mi me gusta abusar en serio de los signos de exclamación, ja, ja, ja
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